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Recientemente la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió el Amparo Directo 30/2013, en el cual introdujo por primera vez, a través de un ejercicio interpretativo, la figura de los daños punitivos (punitive damages) en el orden jurídico mexicano. La importancia de esta figura no sólo radica en su novedad, sino en las altas condenas que se pueden imponer a las empresas.

Resumen del caso

Dentro de las instalaciones del Hotel Mayan Palace en Acapulco, que es administrado por Grupo Admivac,  existía un lago artificial el cual tiene equipo electrónico (bomba sumergible de agua, controlada con un interruptor). El lago contaba con kayaks  que se ponían a disposición de los huéspedes. La víctima de este caso es un joven profesionista que inició un recorrido por el lago (Víctima). Durante el recorrido, la Víctima cayó al agua. Un amigo se arrojó para auxiliarlo. Dentro del lago la víctima y el amigo sufrieron descargas eléctricas. Dos salvavidas auxiliaron a la víctima y su amigo. Hasta este momento se verifica que se cortó la electricidad del lago.

Huéspedes del hotel dieron primeros auxilios. La doctora del hotel les proporcionó atención médica. El servicio de ambulancia para trasladar a la Víctima a un hospital demoró entre treinta y sesenta minutos (la evidencia no permitió determinar con exactitud el tiempo). Durante el traslado ningún personal de la empresa acompañó a la Víctima para verificar su estado de salud. Al arribar la ambulancia, la Doctora del hotel constataba que la Víctima ya no presentaba signos vitales, sin que dicho dato lo informara a los paramédicos o parientes del fallecido.

Durante el recorrido al hospital, los paramédicos informaron a la Novia de la Víctima que la Víctima había fallecido. Su cuerpo fue trasladado al Hospital Naval y posteriormente a la clínica 29 del Instituto del Seguro Social.

Análisis de los hechos

La Corte determinó que la Empresa desplegó conductas ilícitas que dieron origen al daño. Primero, la empresa omitió el mantenimiento adecuado de las instalaciones y mediadas de seguridad para verificar que el lago artificial se encontrara en condiciones óptimas. La bomba junto al lago presentaba fallas lo que ocasionó un corto circuito y produjo la conectividad eléctrica del lago. Segundo, el personal de la empresa no estaba capacitado para atender una eventualidad respecto de actividades acuáticas en las instalaciones.  Tercero, la empresa no brindó trato digno a los familiares de la Víctima, pues el médico del hotel no informó que la Víctima ya no tenía signos vitales a la llegada de la ambulancia. Asimismo, la empresa no ayudó a los familiares. De esta forma se concluyó que Admivac incumplió con la normatividad aplicable.

Daño punitivo

Al analizar el derecho a la justa indemnización y la reparación del daño moral, la Primera Sala refirió que la compensación tiene “un efecto disuasivo de las conductas dañosas lo que prevendrá conductas ilícitas futuras. Dicha medida cumple una doble función: ya que las personas evitarán causar daños para evitar tener que pagar una indemnización…”. A esta institución jurídica la doctrina le conoce como “daño punitivo” y se “inscribe dentro del derecho a una ‘justa indemnización’. … mediante la compensación el derecho desaprueba a las personas que actúan ilícitamente y premia a aquellas que cumplen la ley.”

Limitar el pago de daños sufridos a la sola reparación, puede representar una aceptación de que el responsable se enriquezca a costa de su víctima. Los daños punitivos tienen como objeto “prevenir hechos similares en el futuro. Se trata de imponer incentivos negativos para que se actúe con la diligencia debida,” sobre todo cuando las empresas tienen un deber de proteger la vida e integridad física de sus clientes. Así, se procura una cultura de responsabilidad.

La sentencia consideró que los daños punitivos están inmersos en el orden civil mexicano, a través de una interpretación literal y teleológica del artículo 1916 del Código Civil para el Distrito Federal.

Por todo lo anterior, “dada la grave afectación a los derechos de las víctimas, el alto grado de responsabilidad de Amivac y su alta capacidad económica, el quantum de la indemnización debe ser igualmente severo.” Por tanto, la Primera Sala condenó a ADMIVAC a pagar a los padres de la Víctima una indemnización por daño moral de $30’259,200.00 (treinta millones doscientos cincuenta y nueve mil doscientos pesos 00/100).

Consejos para las empresas

Si bien la decisión marca un parteaguas en el orden jurídico mexicano, hoy las empresas que tienen a su cargo un deber de cuidado deben iniciar una cultura de la prevención. El objeto de los daños consiste en indemnizar. Sin embargo, en el ámbito de los daños punitivos, esto cambia. El objeto de los daños punitivos, como lo refiere la sentencia, reside en disuadir una conducta negativa y castigar severamente al demandado a fin de prevenir que ocurran situaciones similares.

No obstante lo anterior, esta decisión no debe ser motivo de pánico. En este sentido cabe hacer notar que la Primera Sala resolvió que “sería irrazonable exigir que todas las personas tuvieran que evitar siempre y a toda costa que se le cause un daño a otra persona. Es decir, no en todos los casos en los que la conducta cause un daño, se generará responsabilidad subjetiva extracontractual, sino que además es necesario que en dicho actuar haya mediado culpa o negligencia.” Se advierte que debe existir culpa o negligencia para que se genere esa responsabilidad subjetiva extracontractual.

La negligencia ocurre cuando el responsable no desea el perjuicio pero causa un daño incumpliendo una obligación de cuidado. Debe existir un deber de cuidado del responsable para que haya responsabilidad. Entonces se requiere que la empresa actúe con la “diligencia ordinaria de un hombre medio o de persona razonable.”

En este sentido la Primera Sala hizo notar que la empresa incumplió con (1) dar el mantenimiento debido al lago, ya que el artefacto electrificó todo el lago; (2) tener un protocolo que capacitara al personal para saber cómo actuar; y (3) no se dio un trato digno a los familiares.

Por tanto, se insiste que las empresas deben desarrollar una cultura de prevención. En este sentido se aconseja a las empresas tener un “Programa Corporativo para la Prevención y Defensa de Daños Punitivos” que contemple lo siguiente: (1) una conducta razonable o una práctica razonable de negocios; (2) demostrar una filosofía de servicio a los clientes,  consumidores o pacientes; (3) instituir principios corporativos que demuestre un buen manejo tanto de las reclamaciones como de las contingencias; (4) establecer políticas internas y procedimientos diseñados para mejorar los servicios de los asegurados, clientes o consumidores. Este último punto puede ser aterrizado a través de un protocolo que le permita al personal de la empresa saber cómo reaccionar con eficiencia y prontitud ante cualquier eventualidad. Este Programa Corporativo sin duda podrá ser un elemento de prueba que permita acreditar la buena fe y un actuar diligente de la empresa.

De presentarse un potencial caso, será necesario determinar desde una etapa muy temprana la viabilidad y sustento del mismo. Así se sugiere realizar un test que permita identificar un caso de daños punitivos. Así se sugiere plantear las siguientes preguntas: ¿Se incumplió algún deber de cuidado? ¿La farmacéutica, hospital o empresa retuvo u ocultó información que pudo haber hecho la diferencia? ¿El consumidor es una persona sofisticada u ordinaria? ¿Los daños son mínimos? ¿Qué impacto representan en la persona? ¿El cliente, consumidor o paciente manipuló el caso? ¿Fue un error honesto sin la intención de lastimar o sin negligencia? ¿La empresa lamenta el error y ha tomado los pasos para asegurarse que jamás volverá a pasar? ¿Qué pruebas tiene la empresa para determinar acreditar la buena fe y un actuar diligente?

Si se considera que el caso es procedente y puede derivar en una condena de daño punitivo, será muy oportuno tener un acercamiento con la víctima para explorar las posibilidades que permitan poner fin a la controversia a través de un contrato de transacción. En este sentido es muy conveniente que las empresas que enfrentan un caso donde se reclaman daños punitivos, constituyan una reserva que les permita hacer el cumplimiento en caso de una condena.  En igual forma, se requiere de seguros que les permita a las empresas cubrir este tipo de daños.

Si la contingencia es inevitable, algunas potenciales defensas que se pueden explorar están en (1) referir una historia simple pero bien sustentada por el material probatorio; (2) tener presente la dimensión de la empresa y que la condena va estar en función de la capacidad económica, por tanto, se requiere de una metodología económica que permita presentar la capacidad económica de la empresa aminorando el daño; (3) referir las reclamaciones que paga la empresa y los hechos sui generis del caso; (4) enfocarse a aspectos lógicos sensibles y prácticos, ante todo no se debe olvidar que la víctima es una persona con sentimientos; (5) el actor ha sido debidamente indemnizado por los daños sufridos; (6) el monto de la indemnización es suficiente condena para la víctima; (7) la empresa ha tomado medidas para corregir la conducta; (8) con la reclamación de daño punitivo se pretende obtener un lucro indebido.

Estas son algunas recomendaciones que las empresas pueden explorar.

* Abogado de la firma Ibáñez Parkman, se graduó de la Universidad de las Américas Puebla con la distinciónmagna cum laude y complementó sus estudios en la Université de Montréal. Comentarios a:Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.