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  1. La cláusula rebus sic stantibus, imprevisión o hardship

Por regla general los contratos deben ser cumplidos conforme al principio pacta suntservanda;[1] sin embargo, con frecuencia existen circunstancias imprevisibles que las partes no pudieron prever al momento de celebrar el contrato. Como excepción al anterior principio existe la cláusula rebus sic stantibus[2]ohardship[3] también conocido como teoría de la imprevisión, del riesgo imprevisible o excesiva onerosidad. Un acontecimiento es imprevisible cuando su realización no puede ser conocida con anterioridad. Es racionalmente imposible concebir anticipadamente la realización del acto.

Estas  cláusulas adquieren importancia en los contratos de ejecución diferida, en los contratos que se estipulan prestaciones periódicas, de tracto sucesivo, cuando las partes introducen un término inicial o cuando existe una condición suspensiva que permite establecer el transcurso de un cierto periodo de tiempo para ejecutar las obligaciones. Las circunstancias existentes al momento de contratar pueden variar al momento en que las obligaciones son exigibles.[4] Esta alteración de las circunstancias hace gravosas las obligaciones y provoca un desequilibrio contractual. El deudor de la obligación no habría contratado si hubiera previsto la alteración al momento de celebrar el contrato.

Esta teoría está reconocida en México por algunos ordenamientos[5] incluyendo el artículo 59 de la Ley de Obras. Conforme a la citada Ley las dependencias o entidades deben reconocer incrementos o requerir reducciones cuando se presenten  circunstancias económicas de carácter general,  que sean ajenas a la responsabilidad de las partes, mismas que no pudieron considerarse al momento de la adjudicación del contrato (acontecimiento extraordinario e imprevisible). Esta cláusula sólo se aplica para  los contratos a precio alzado o la parte de los mixtos con esta naturaleza.

Los ejemplos más comunes en este tipo de circunstancias son: variaciones en la paridad cambiaria de la moneda o cambios en los precios nacionales o internacionales que provocan un aumento o reducción en los costos de los insumos de los trabajos no ejecutados conforme al programa de ejecución.

Por lo cual, la teoría de la imprevisión puede tener como efecto la renegociación o modificación de los contratos para ajustar las obligaciones pecuniarias originalmente pactadas mismas que han sido afectadas por las circunstancias económicas de carácter general ajenas a la voluntad de las partes, imposibles de prever cuando se contrató y que provocan un desequilibrio e inequidad para una de las partes, por lo tanto es necesario restituir el equilibrio económico del contrato. Esta restitución del equilibrio se puede ver reflejada en una modificación en las tarifas y/o una ampliación en el plazo de la vigencia, prórroga en el plazo de ejecución de los trabajos.

[1] Los contratos legalmente celebrados deben ser puntualmente / legalmente cumplidos.

[2]  Significa en “la misma situación” y se puede resumir como todo contrato de tracto sucesivo o dependiente de lo futuro lleva implícito que su cumplimiento sea exigible mientras las cosas sigan siendo iguales.

[3]Cfr. Principios de UNIDROIT, artículos 6.2.1 – 6.2.3, UNIDROIT, UNIDROIT Principles of International CommercialContracts 2010, Rome, 2010, pp. 159, 212-222. El hardship requiere de un cambio fundamental en el equilibrio del contrato y da lugar a la renegociación. Conforme al artículo 6.2.2 se requiere (i) que los eventos ocurran después de la celebración del contrato, (ii) los eventos no hayan podido ser razonablemente previsibles, (iii) estén fuera del control de la parte afectada y (iv) el riesgo no haya sido asumido por la parte afectada.

[4] Galindo Garfias, Ignacio, “Imprevisión” en Enciclopedia Jurídica Mexicana, 2ª ed., México, Porrúa, UNAM – IIJ, 2004, T. IV, F-L, p. 403.

[5] Código Civil para el Distrito Federal, artículo 1796, 1796 Bis y 1796 Ter; Código Civil del Estado de Jalisco, artículo 1787.