DERECHO CORPORATIVO


El concepto de Gobierno Corporativo surgió hace algunas décadas en ciertos países de Europa y en Estados Unidos, como consecuencia de la necesidad que tenían los accionistas minoritarios de una empresa de conocer el estado que guardaba su inversión, es decir, querían saber qué se estaba haciendo con su dinero y cuáles eran las expectativas a futuro. Posteriormente a finales del 2001, cuando se dio una gran crisis de confianza en el mercado de valores de Estados Unidos de América derivada de los escándalos de grandes empresas como Enron, quienes manipulaban información financiera con la finalidad de presentar al público inversionista una situación que no correspondía a lo que realmente estaba viviendo la sociedad.

 

El Gobierno Corporativo que nace a causa de las carencias y deficiencias que empezaron a darse en el manejo, prácticas y políticas de dirección, brinda un alineamiento a los intereses y accionistas de la sociedad, distribuyendo responsabilidades al identificar conflictos y generar sinergias entre las partes involucradas. Las prácticas de Gobierno Corporativo buscan una buena administración financiera y social de negocio. Esto ya que en muchas empresas se empezó a dejar a un lado la ética y la regulación, logrando poner en duda la transparencia y confiabilidad de la información financiera así como la confianza de los inversionistas.

 

Para entender mejor el concepto de Gobierno Corporativo, primero señalaremos la definición de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Según la OCDE, el Gobierno Corporativo es el mecanismo de los accionistas que sirve de contrapeso y guía a la administración del negocio para asegurar la eficiencia, equidad, transparencia y resultados mediante acciones directivas seguidas por la organización, a fin de lograr razonabilidad, rendición de cuentas, resultados, transparencia y responsabilidad.

 

En 2006 surgió en México el Código de Mejores Prácticas Corporativas, emitido por el Consejo Coordinador Empresarial donde se prevén estos consejos para profesionalizar a las empresas. Este Código, define al Gobierno Corporativo como el sistema bajo el cual las sociedades son dirigidas y controladas. Y es que si se quiere lograr una eficiencia en la toma de decisiones, una respuesta efectiva a las exigencias corporativas y un mayor nivel de efectividad y eficiencia en la operación del negocio; necesitamos la trasparencia y confianza en la empresa.

 

En nuestro país, 3 de cada 10 empresas piensan que adoptar prácticas de Gobierno Corporativo es innecesario, no desean tenerlas o simplemente no las consideran importante, reveló una encuesta realizada por el IMEF, IPADE y la consultoría KPMG. Según esta encuesta, el sector automotriz es donde se pueden ver más estas prácticas, seguidas de empresas dedicadas a la energía y recursos naturales y construcción e inmobiliarias.

 

Se ha demostrado que entre mayor transparencia e información existe, mayor será la confianza de los inversionistas en los mercados; por ello, para prevenir la ocurrencia de este tipo de situaciones y promover el cumplimiento de los compromisos así como el logro de la competitividad, es que se propone la correcta aplicación del Gobierno Corporativo en las empresas. En toda organización, es requerido un alto nivel de confianza para garantizar el desarrollo, por lo que al implementar este tipo de prácticas e incluir órganos de vigilancia y auditoría en las empresas, se obtiene claridad y seguridad que traen como consecuencia el crecimiento.

 

El implementar en una empresa un Gobierno Corporativo tiene diversos beneficios para las empresas como por ejemplo:

 

·         Trascendencia y crecimiento de la empresa.

·         Contar con información oportuna, verídica y relevante.

·         Generar mayor valor para la empresa al lograr confianza de inversionistas.

·         Transparencia en las operaciones.

·         Planteamiento de los objetivos y estrategias definidos.

·         Códigos y políticas claros que logran control.

·         Sistemas de administración de riesgos y control interno.

 

Es así como un mecanismo de contrapeso, que funciona adecuadamente, proporciona resultados, transparencia, calidad, eficacia y balance en las empresas, protegiendo a los inversionistas, a los accionistas, al consejo de administración, a los consejeros independientes y demás órganos societarios, manteniendo un comportamiento ético y transparente.

 

Este proceso de institucionalización trae como consecuencia grandes beneficios por poner en orden y alinear los propósitos de pequeñas, medianas y grandes empresas que quieran lograr un crecimiento sano y seguro. Ya que si estas condiciones no dependen únicamente de algunas personas, sino de órganos específicos, se implementa una planeación estratégica para obtenerlo.

 

 

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